miércoles, 11 de febrero de 2009

El Trabajo es Salud

Eso cuenta el dicho popular.

Pero lo cierto es que las caras que uno se encuentra por las mañanas al salir de casa no dicen lo mismo. Gente hastiada de su rutina diaria, rostros con el cansancio reflejado en los ojos, con la desidia de marchar a una labor que, la mayoría de las veces, se torna en monótona, ingrata, desagradable...

Yo, lo confieso, me encuentro entre ese mar de gente dormitante, fuera de lugar.

Tengo la suerte de salir de casa acompañado por una persona de pequeña estatura y edad que me hace el camino dulce y emocionante.

Tengo la suerte de llegar a un trabajo que me gusta, se me agradece y se me da, como decimos por aquí, medio regular.

Tengo la suerte de unos compañeros que trabajan lo indecible, con los que se está a gusto tanto en el curro diario como tomando una copa.

Tengo la suerte que envidiarían los que se cruzan en mi camino esas mañanas de invierno en las que el frío te corta la cara.

Y, por último, tengo la suerte de contar con varias personas que hacen que el trabajo sea algo más que trabajo. Que sea un placer ir a la oficina (quizás he exagerado un poco). Para ellas es esto porque, este pobre, hay cosas que no las sabe decir, tan sólo escribirlas.

Gracias.

jueves, 22 de enero de 2009

Cosas que dije...

Me dije que nunca escribiría un Blog...

Me dije que siempre sería hermético...

Me dije que me guardaría mis cosas para mí...

Me dije que no me haría más vulnerable..

Me dije mis pensamientos eran míos...

Me dije que nunca superaría mi rubor...

Me dije que las emociones, los anhelos, las tristezas... no deberían salir ni afectarme...

... me dije tantas cosas...

Y ahora escribo en este rincón...

... me abro a la vista de todos...

... comparto mis opiniones y mis deseos...

... mis pensamientos se convierten en palabras...

... el escribir me hace más fuerte...

... y me alegro.

lunes, 25 de septiembre de 2006

Mi rincón

Un cuartito privado pero con la puerta entreabierta.

Un estante de recuerdos que permanecen. Un cajón lleno de sentimientos pasados y presentes. En el suelo las zapatillas de lo que me hace sentir cómodo. En el armario, lo más profundo, lo más privado, lo más querido. Una percha con el abrigo de la compañía. Una mesa con díficil el trabajo de mantenerlo todo en su orden.
Y en la pared las fotos, los cuadros, los posters... imágenes que se mantienen en mi retina y que no deseo que me abandonen.
Bienvenidos...